14/01/2009
Dime cómo eres y te diré cuál es tu franquicia
Artículo publicado en la revista Top Franquicias (www.topfranquicias.net/noticia.asp?ref=521)
A la hora de seleccionar un negocio en franquicia, la capacidad económica es importante, pero hay otros aspectos que pueden incluso llegar a serlo más. Hablamos de ciertas características personales y rasgos de carácter, aquellos que en según qué sectores nos permitirán pasar de ser un empresario del montón a convertirnos en el franquiciado ideal.
No a todos les sienta bien el sombrero de franquiciado. Para llevarlo con elegancia, hay que ser fiel a los dictados de la central y tener flexibilidad para adaptarse a los métodos de funcionamiento de la cadena, sin perjuicio de un espíritu emprendedor y unas marcadas ambiciones profesionales y económicas. Si Freud levantara la cabeza y asistiera al proceso de selección de un concepto de franquicia, seguramente recomendaría al candidato a franquiciado someterse a un psicoanálisis. Sin necesidad de ir tan lejos, lo cierto es que las habilidades personales deberían estar muy presentes cuando se pone en marcha un negocio, y en la decisión final de hacerlo o no bajo el paraguas de la franquicia.
Según Pilar Muntan, “es fácil ponerse el nuevo sombrero, pero no lo es para nada desempeñar adecuadamente el nuevo cargo”. Para la Directora Asociada de la consultoría de operaciones Abantia, “en la nueva posición, se deberá aprender a gestionar equipos, estando además sometido a la nueva presión de parte o la totalidad de la cuenta de resultados”. Por eso, no es raro que la mayoría de las centrales franquiciadoras coincidan a la hora de trazar su perfil de franquiciado y hagan hincapié en determinadas habilidades directivas.
Tres botones de muestra
En la cadena de cafeterías Il Caffè di Roma, buscan a “personas emprendedoras, que quieran ser dueños de su propio negocio y que tengan capacidad de gestión económica y de recursos humanos”, explica David Pelegero, su Director de Expansión. Eurotex se decanta por candidatos “con dotes comerciales y capacidad de gestión, comprometidos con su trabajo y honrados”, detalla Aurelio Alarcón, responsable de Franquicias de la red de pinturas. Y en Cellulem Block, nuestro tercer botón de muestra, lo que prima es “sobre todo, la implicación y la vocación comercial”, aclara María Aznar, responsable de Expansión de la firma de centros de belleza.
Pero, además, hay otras competencias que deben adornar a un buen directivo y propietario de una franquicia. Ana Soria, Adjunta de Selección de Adecco en Cataluña, señala “una alta capacidad resolutiva, de liderazgo y delegación, debe tener seguridad en sí mismo, iniciativa, orientación a resultados y perseverancia”. Asimismo, “en función del ámbito hacia el cual dirija su actividad, deberá poseer los conocimientos específicos propios del sector”, zanja la responsable de Adecco.
Experiencia, sí; experiencia, no
A pesar de que en franquicia generalmente no se exige experiencia previa ni titulación concreta en el sector de actividad, y que las enseñas aseguran que la formación inicial y continuada que ofrecen a sus franquiciados les cualifica para el desempeño de su labor, Mª Dolores Sevillano, Directora de Consultoría de Tormo & Asociados, asegura que “es recomendable tener una formación previa, sobre todo en negocios relacionados con el asesoramiento fiscal y comercial”. Muy valorable en conceptos de moda y de retail en general, la experiencia en ocasiones llega a considerarse perniciosa. “Cuando alguien llega con mucha trayectoria en un sector, es difícil que asuma un método de funcionamiento diferente al que venía utilizando, y eso, a veces, puede generar conflictos”, reconoce Sevillano. En todo caso, es necesario aportar algunas cualidades innatas, aunque muchas de ellas puedan llegar a adquirirse mediante la formación de competencias en gestión y recursos humanos, precisamente los aspectos en los que, según los expertos, pinchan más a menudo los futuros franquiciados.
Lo que sí es recomendable es una cierta afinidad con el sector de actividad. “¿Qué es mejor, trabajar en algo que te gusta o trabajar a pesar de que te disgusta?”, reflexiona la Directora de Consultoría de Tormo. Si disfrutamos con lo que hacemos, nuestro esfuerzo y dedicación serán mayores y no decaerán con el paso del tiempo, a pesar de que tendremos que pasar la mayor parte de la jornada diaria en nuestros negocios.

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